El niño que duerme – L’enfant qui dort

 

Dejen soñar al niño que duerme

De las humaredas azules de los alcázares,

Déjenlo desmontar el cielo.

Fuera es siempre igual… ¿Es siempre igual?

Las esquinas de las calles como fronteras

Y siempre pensar en callarse,

La ciudad rodeada bajo el hielo,

Desde entonces es siempre igual.

 

El tiempo maltrata

A esos hombres que arrastran

El peso de sus cuerpos,

Sus frases vacías,

Sus lágrimas secas,

Sus años de esfuerzo,

Sus calles inmensas

Donde la escarcha avanza,

Y la patrulla afuera.

 

Apenas resuenan los adoquines

Bajo el paso pesado de las mitades de hombre,

Las manos cerradas sobre su cólera,

Los ojos privados de luz.

 

Tal vez un día, si Dios se implica,

La lluvia remontará al cielo

Hacia nuestros inmóviles remordimientos,

Pero es siempre igual afuera.

 

El tiempo maltrata

A esos hombres que arrastran

El peso de sus cuerpos,

Sus frases vacías,

Sus lágrimas secas,

Sus años de esfuerzo,

Sus calles inmensas

Donde la escarcha avanza,

Y la patrulla afuera.

 

Y si él quiere vivir aquí por mucho tiempo,

Ante todo que deje soñar al niño…