Postal – Carte postale

 

Prendidos los televisores,

Cerradas con cerrojo las puertas de las conversaciones,

Olvidadas las damas y los juegos de naipes,

Dormidas las granjas cuando los jóvenes parten.

 

Rotas las luces de las callejuelas en fiesta,

Enfriado el vino caliente de los platos,

Llevadas la palabras de las camareras amables,

Desaparecidos los perros que juegan bajo las mesas.

 

Rasgados los manteles de las veladas de boda,

Olvidadas las fábulas del sueño de los niños,

Detenidos los valses de las últimas faldas

Y las notas desafinadas de los acordeones.

 

Es una aldea perdida bajo las estrellas,

Con viejas cortinas colgadas a las ventanas sucias ;

Y sobre el viejo armario, bajo el polvo gris,

Queda una postal.

 

Asfaltadas las piedras de los caminos tranquilos,

Recogidas las hierbas de los lugares fragiles,

Desertadas las plazas de bellas fuentes,

Secos los rastros de agua de las fuentes.

 

Olvidadas las frases sagradas de los abuelos,

En los hogares de las grandes chimeneas de piedra,

Desaparecidas las risas de las noches de cosecha

Y prendidos los televisores.

 

Es una aldea perdida bajo las estrellas,

Con viejas cortinas colgadas a las ventanas sucias ;

Y sobre el viejo armario, bajo el polvo gris,

Queda una postal.

Desaparecidos los vestidos de las bellas prometidas,

Las alas de los grillos, las canastas de cereza,

Olvidadas las risas de las noches de cosecha

Y prendidos los televisores.

Prendidos los televisores.